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lunes, 23 de noviembre de 2015

M e d i t a r

Primero, conseguir las cosas.
Agua. Tierra. Fuego. Aire.
Un tazón con agua limpia.
Piedras.
Velas.
Incienso.

Ubicarlos, la vela del aire en el este, la vela de la tierra en el norte, la vela del agua en el oeste y la vela del fuego en el sur. La vela de la presencia en el centro, con agua al rededor.
Agua izquierda, tierra derecha.
Aire por doquier, fuego en el centro.

Cristal de cuarzo colgando en el cuello. Llevarlo siempre, mantenerlo con tu energía, nadie puede tocarlo. No se saca nunca. Ni para baniarse, ni para dormir, ni para nada. La energía está en el cristal, la vida está en el cristal, soy el cristal.

Apagar las luces, poner música, ruido de olas, de agua, de bosque, de fuego, de viento. Lo que relaje. Encender el incienso.
Encender las velas. Primero la presencia. Luego el aire, tierra, agua, fuego.

Sumergir el cristal en el agua. Posar el cristal en la frente, garganta, pecho, aceptar la bendición. Sentir el agua. Mojar ojos con agua, usando los dedos pulgares y mayores.

Cerrar los ojos, y dejarse llevar.
Sentir como la energía entra y sale del cuerpo. Sentir como me convierto en agua, aire, fuego, tierra. Como soy uno con la naturaleza.

Hacerlo el tiempo que se sienta necesario.

Terminar.

Mojar los dedos pulgares y mayores y apagar las velas con las manos. Primero el fuego, luego el agua, luego la tierra, luego el aire. Luego la presencia.

Sumergir el cristal en el agua. Posar en la frente, garganta, pecho, despidiendote de los dioses. Agradeciendo su sabiduría y energía.

Juntar las cosas, y gozar la paz interior.



-- Aclaro que esta es la manera en la que yo lo hago, no es manera oficial de nada. La meditación se torna completamente personal y uno sabe qué debe hacer y qué no.
Recomiendo la experiencia cada vez que se sientan mal, ansiosos, o simplemente cansados y sienten que deben renovar energías. --

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