No sé qué escribir, porque esta vez no es como las anteriores. Esta vez ni siquiera puedo decírselo a nadie porque no puedo aceptarlo ni yo. No puedo reproducirlo.
Soy un desastre cuando no estás. Eso lo resume todo. Hago cualquier cosa, soy cualquiera. Me olvido de todo, busco una especie de venganza de cosas que digo que no me molestan. Una especie de venganza de la que nadie se entera.
En qué momento empiezo a hacer esto? En qué momento no me doy cuenta y empiezo a callarme? A no contar lo que me pasa?
Igual no puedo decir que estoy bien, en ningún momento. Sí, me río. Sí, estoy mejor. Pero no bien. A veces siento que estoy en una constante búsqueda de algo que ni yo se que es. Pero que, hace muchísimo, se que falta. Se que es una pieza esencial en el rompecabezas de mi vida. O no, capas que invento todo. Solo quiero que todo se calme.
Pero no que se calme como vos pensás. Todos piensan y se ve que está todo calmado, pero mi interior no lo está. Mi interior es un constante remolino.
Siento que necesito un abrazo todo el tiempo. Y últimamente lo estoy buscando demasiado, en cualquier persona. Ya no me importa quién sea, necesito calor humano.
Duele. Y que duela, duele más. Tengo una angustia de todo. Acumulada de toda mi vida que nunca voy a lograr sacarla.
Mi cuerpo no para de advertirme. Y en cualquier momento voy a caer. No voy a hacer ninguna pelotudez, de eso estoy segura, pero de que voy a caer... De eso también estoy segura.
Siento que no sé lo que estoy haciendo. No sé si está mal, o está bien. Si está bien como me siento, o si está mal sentirme bien. O si realmente me siento bien. O si estoy mal. O si estoy tapando todo. O qué.
Siento que están haciendo que mis sentimientos se duerman en lugar de tratarlos. Siento que estoy haciendo cualquier cosa.
Matenme.
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