-

-

sábado, 4 de diciembre de 2010

No sé.

Inocencia... Algo muy preciado y que en la infancia de todo niño, y a veces en la vida de algunas personas vive, ¿no? Inocencia es lo que le falta al mundo ahora. Pero pasa que si tenés inocencia, los demás te cagan, te maltratan, te pisan, te discriminan, te dejan atrás. Sería hermoso un mundo con gente inocente, pero lamentablemente no es así.
Yo tampoco poseo inocencia, pero no la tuve ni siquiera en mi infancia. Tuve una infancia de mierda, aunque nunca me dolió. Tuve una infancia bastante movida, aunque nunca me movió. Tuve una infancia jodida, aunque nunca me jodió.
Yo no pude creer en Papá Noel, como otros chicos. En vez de tener a Papá Noel, a los 6 años vi a mi tía poniendo los regalos abajo del árbol... Eso fue lo primero que murió. El poder creer en alguien, en algo que nunca había visto, pero que con todas mis fuerzas creía que de verdad existía gracias a mentiras de los adultos. Automaticamente, después de eso, tampoco creí en los Reyes Magos, ya que mi pensamiento de pequeña fue: "Si no existe Papá Noel, ¿Por qué van a existir éstos tres boludos?".
Tampoco pude creer en el famoso Ratón Pérez. Yo no tuve esa alegría de "¡se me cayó un diente y el ratón pérez me va a traer plata!". No. Cuando se me cayó el primer diente, creía, así que puse mi diente debajo de la almohada y me dormí con las iluciones a full. Pero creo que esas iluciones se murieron cuando vi a mi abuelo poniendome la plata abajo de la almohada...
Yo le dije a mi vieja "el ratón no existe, vi al abuelo poner la plata debajo de la almohada", y ella me discutía diciendome: "solo te estaba sacando la plata para pagar la luz...". ¿Qué necesidad había de mentirme una vez que ya había descubierto la verdad?
Igual, creo que a esa edad ya no tenía inocencia, así que mentí diciendo que si creía para que me regalaran cosas...
En mi infancia tampoco pude tener la inocencia de no saber qué era el sexo, de cómo se hacían los bebés, o de qué era un pete. Gracias a mi primo, no pude. Él siempre me contaba todo lo que le contaban sus otros primos más grandes, me contaba cómo se cojía y esas cosas. Yo no quería saberlo, o séa, si quería, tenía de 5 a 9 años, creo que es una edad muy curiosa, así que me contaba de todo. También hacíamos cosas que no me gusta nombrar, pero que también acabaron con mi inocencia.
Miraba películas eróticas, y con amigas, jugaba a tocarnos. ¿Cómo pretenden que haya inocencia en mí de esa manera? ¿Cómo pretenden que crezca cuando no tuve infancia? ¿Cómo pretendan que crezca, cuando mis viejos se separaron cuando yo tenía 2 años? ¿Cómo pretenden que crezca cuando mi vieja se fue un tiempo, y mi viejo casi ni me cuidaba? ¿Cómo pretenden que crezca mientras me pasé toda mi infancia creyendo que era feliz, tapando absolutamente todo lo que me pasaba con una felicidad falsa?.
Después no entienden cómo terminé metida en ésto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario